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Nos encanta compartir en las redes sociales. Hay muchas formas de hacerlo: nada más por estar aquí leyéndome ya compartimos tú y yo una complicidad casi mágica. Si después te animas a dar clic en alguno de los botones sociales, o simplemente le hablas a alguien de lo que aquí te encontraste, me harás el enorme e invaluable favor de ayudarme a compartir el contenido por la red en línea y fuera de ella. Tu presencia aquí es un auténtico milagro que da sentido a cada una de las palabras que voy escribiendo. Juntos hacemos posible el texto y compartimos, entonces, una tarea que no deja de ser apasionante para mí. La escritura y la lectura nos hacen compartir un espacio virtual donde tú y yo estamos juntos aunque en distintos tiempos y espacios. ¿No es fantástico?

Cuando me preguntan por mis estudios siempre se sigue la colocación de una etiqueta adecuada: ¡Ah! Eres filósofo. Aprendiz de brujo, digo yo. En parte por respeto a ese título que debe ganarse con mucha paciencia y dedicación y que honestamente me queda muy lejos. No es suficiente concluir los estudios para colgarse en automático la medalla que te acredita como filósofo en este mundo. Amigo de la sabiduría, sí, pero un amigo que la ve desde bastante lejos y tiene muchas ganas de acercarse aún teniendo la intuición de que se persigue un espejismo porque la sabiduría es un puñado de arena que se nos cae por un agujero en el bolsillo - tuitéalo    . En otras palabras, puede ser que nos esforcemos mucho por alcanzarla y, al final del camino, volver la vista para ver el rastro que hemos ido dejando quedando con una sola frase en la boca: ¡Eureka! ¡Ahí estaba! Lo importante estaba en el camino.

Somos lo que compartimos

Toda esta perorata viene al caso por un artículo de Enrique Dans que nos compartió nuestro querido amigo #Jerby. En él, como podrás ver en el vínculo que he puesto en su nombre, nos habla de esa sencilla pero potente idea: eres lo que compartes. Compartir en las redes sociales, nos dice, es un acto en el que establecemos un vínculo entre la persona y la información. Hablarte aquí de Enrique y su texto me vincula con él, me hace parte del discurso que propone y de la temática que trata. Somos lo que compartimos, por lo tanto al proponerte su texto mi persona, la máscara que de alguna manera soy, se pinta con el color de Dans pasado por el pincel de #Jerby. Auténtico acto de posesión en el que en mi voz resuena ya una legión. (Levanta la mano si recordaste a Gerard Butler en 300 en este momento)

Eres lo que compartes, nos dice @edans. En nuestra voz resuena una legión. - tuitéalo    

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No nos dedicamos a amasar información nada más porque sí. Tenemos esa tendencia a hacerla circular que el mismo Dans señala. Sí, hacemos círculos con la información, la pasamos de mano en mano, de boca en boca, de mirada en mirada y vamos construyendo un gran círculo en torno a ella. Jerby ha dado con el texto de Enrique y nos lo comparte en Blogramé, nuestra comunidad de tejedores de redes,  y aquí estoy yo escribiendo al respecto. No sabemos dónde puede terminar el círculo, pero el bumerán ha sido lanzado y no queda sino estar pendientes de su vuelta. Lo único seguro es que todas y todos tendremos en común el haber sido tocados por esa información lanzada al espacio público. La comunidad, lo relativo a lo común, se sustenta en este acto de compartir que es precisamente lo que genera el eslabón que nos une. Compartir hace relucir las semejanzas en un mundo que se esfuerza demasiado por la diferencia. - tuitéalo    

Es por esto que quiero proponer una primera variante a lo que nos dice Enrique Dans: somos lo que compartimos. Como buen aprendiz de brujo que soy me gusta tomar nota de las palabras que se emplean. Ellas son mis maestras porque en cada una resuena una multiplicidad de sentidos. Por eso no me parece menor el hacer un cambio en el singular para abrirse desde el inicio a la pluralidad. Soy lo que comparto porque alguien lo ha compartido antes, la información me viene de alguien en algún sitio, por indeterminado u olvidado que esté. Así que, desde el inicio, no estoy vinculado en solitario, sino que soy porque estoy en una comunidad que comparte. El yo pierde su protagonismo una vez que se ha decidido a entrar en una dinámica comunitaria. - tuitéalo    

El yo es un texto y una textura, un conjunto de voces en armonía comunitaria. - tuitéalo    

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Estas líneas sin tu presencia no tendrían sentido, al mismo tiempo que no serían posibles sin el acto creativo de Dans y la generosidad de #Jerby. Si yo estoy vinculado a lo que comparto es porque soy yo mismo un texto y una textura: resultado de una serie de hilos que mi yo compone en una estructura más o menos coherente. Soy, entonces, por lo que somos en comunidad, que es de donde puedo tomar los hilos para tender redes o extensiones de mi persona que, en efecto, algo dicen de mí. Pero en ese algo resuenan también las voces de quienes me preceden en el círculo de la información. Compartir es un acto lleno de ecos de otras personas. - tuitéalo     Un auténtico coro en el que me esfuerzo por aportar una nota singular recreando las de mis compañeros de comunidad, sin que por ello se rompa la armonía del conjunto. Música mágica que se genera al compartir en las redes sociales.

Somos en lo que compartimos

Pero todavía queda algo por variar. Al decir que somos lo que compartimos la expresión queda un poco estática, es decir, parece que es suficiente con poner sobre la pared la colección de informaciones compartidas para tener un retrato de la persona. Mira, este artículo tiene sus ojos y este otro es su boca. La realidad es que la información conserva el dinamismo que se le imprime al lanzarla a la red. Hoy puedo estar de acuerdo con Enrique Dans, pero quizá mañana me encuentre con un argumento que me distancie de la postura. Somos un texto dinámico, cambiante y siempre en construcción. De aquí que lo que compartimos sea más un lugar en el que zigzagueamos, hacemos gambetas a lo Messi y nos buscamos un espacio más o menos cómodo. Si no nos gusta o algo no nos convence, cambiamos, reajustamos y reorganizamos las cosas.

La información, de hecho, puede ser la misma. No agregamos demasiadas cosas o agregamos todas en una misma línea con el etiquetado del que habla el artículo de Dans. Pero poner B antes que A y C después de D puede cambiarlo todo. El collage de nuestra personalidad que se compone con lo que compartimos y éste es un lugar en el que nos movemos constantemente. Desfile de máscaras donde las contradicciones también son posibles y pueden marcar un cambio radical de rumbo. Somos en lo que compartimos, preposición  antes que pronombre porque es en la información donde uno puede encontrar a la persona, pero no sin un esfuerzo interpretativo. Se conserva también el plural que hace de esto una danza grupal donde hay quienes siguen los pasos y quienes marcan el ritmo, pero no siempre es sencillo distinguirlos.

Somos en lo que compartimos, ahí donde jugamos a construir nuestra persona. - tuitéalo    

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La preposición ‘en‘ incluye el tiempo, lugar y modo marcando el auténtico cruce de coordenadas donde nos situamos. Compartir en las redes sociales es estar en ellas: abrirse ahí un espacio y un tiempo que se ocupan de manera singular, pero siempre en compañía, siempre compartiendo. Así, propongo ajustar la idea para destacar estos dos elementos: 1) compartir en las redes sociales nutre al yo con una fuerte dosis de nosotros, y 2) las redes son un espacio en el que estamos y podemos construir y reconstruir el texto que somos.

Compartir en las redes sociales hace eco en las personas, la frase misma intenta destacar el bucle o, mejor, la espiral que es inherente al acto que se ejecuta en este espacio. Yo comparto en las redes generando una onda expansiva que, sin embargo, no es sino el eco de una onda previa. Las personas estamos llenas de ecos atrapados en nuestros contenedores (Feedly, Delicious, Evernote…) y vamos dejando escapar algunos para que continúen su viaje. El yo, dicho en una línea de inspiración budista, es una ilusión precisamente porque lo que digo es un eco de las voces que me preceden. La comunidad es lo que perdura y prevalece. - tuitéalo     Lo que somos será un recuerdo, una dosis más de información en este todo complejo y cambiante. Eso sí, nunca sabes dónde puede terminar lo que compartes y la imagen que envía de ti y de tu comunidad. Un mágico misterio que hace de este nuestro encuentro un auténtico milagro.

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