Seleccionar página

Estás en un bar. Ocupas la mesa de la esquina con la compañía de tu bebida favorita y quizá un buen libro. Dominas con la mirada todo lo que sucede en la barra del local y de pronto notas la presencia de una persona. Su modo de ocupar el espacio te parece fascinante. Cada detalle de su rostro te acelera el corazón y no puedes dejar de mirar. Comienzas a hacer ese sube y baja de la mirada, a adoptar poses de persona interesante y una insistente carraspera te invade de pronto. Quieres llamar la atención mientras tu mente vuela muy lejos pensando en cosas como el destino, la casualidad y la coincidencia (que se parecen pero no son lo mismo). De pronto esa presencia se levanta y se va sin haber prestado mayor atención a la danza que montaste sobre el asiento de la esquina. ¿Qué hizo falta? Hipótesis: un comentario.

Imagina que te hubieras levantado de la silla con el pretexto de acercarte a pedir un café o una cerveza. Ese primer paso te hubiera acercado a tu objetivo y ya nada más haría falta el valor para hablar y hacer un comentario al azar: qué calor que hace, ¿crees que llueva hoy?, perdón que te lo diga pero qué lindos ojos tienes. No tenemos la capacidad de anticipar el futuro, pero lo único seguro es que ante la acción obtendrás una reacción. Puede que haya sido una acción temeraria o quizá diste en el blanco y te vas de ahí con un nombre y datos de contacto. Lo importante es que no te quedaste esperando y diste el paso necesario para saber hasta dónde podías llegar con esa “señal del destino” que entró al bar para cruzarse con tu mirada.

El encuentro en la red

Cambiamos de escenario. El rincón es el dispositivo en el que exploras la red y ésta es el bar más popular del momento. Todos quieren estar ahí y en él seguramente te encontrarás con muchas personas interesantes. Pero, como todo en la vida, siempre hay que hacer una selección y en ella quedará lo más nos llame la atención. Da la casualidad (una que agradezco enormemente) de que estamos aquí tu y yo. Nuestras miradas se encontraron y me has regalado un poco de tu tiempo. Y es que al final los blogs no son sino personas que tienen muchas ganas de dialogar y compartir cosas contigo. Lo que lees en ellos son palabras que buscan ayudar, dar una mano contando lo que saben hacer o simplemente regalarte buenos momentos. Vamos, que los bloggers o blogueros nos ponemos nuestras mejores ropas y nos arreglamos para que sea más fácil encontrarnos. Así que ya que estamos aquí, ¿por qué no dialogamos?

Los blogs son personas con ganas de dialogar y compartir cosas contigo. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Luego entonces el tutorial…

Un blog es una persona

El primer y fundamental paso es que sepas que la persona detrás de esta página es igual que tú. Tiene sueños, proyectos y una historia de vida que late en cada palabra. Así que no hay razón para temerle: puedes acercarte con confianza y hablarle. Si te ha llamado la atención por algo positivo podrías decírselo para que las siga haciendo y si tienes algún comentario crítico seguro que lo apreciará. Quizá el tema que ha tocado lo conoces y entonces tienes un punto de vista interesante para compartirle. ¡Adelante! Aquí no hacemos sino proponerte una conversación, pero estamos siempre abiertos a seguirla por la dirección que te parezca más interesante. Haz un comentario y que comience la diversión.

Hablando entre historias: el encuentro de experiencias

Bien, ya sabes que aquí hay un ser humano que te habla cara a cara y que le dará mucho gusto escucharte. Ahora es muy probable que te preguntes: ¿pero qué le digo? Es entonces cuando la cosa comienza a ponerse interesante. Hablamos de que el bloguero tiene una historia de vida que seguramente le sirve de inspiración para escribirte. ¿Por qué no haces lo mismo? Pregúntate: ¿me ha pasado algo similar? ¿Llegué a esta información por casualidad o algo en particular me llamó la atención? ¿Qué me llevo después de leer el artículo? Cada una de estas preguntas resonará en tus propias experiencias y verás que algo te viene a la cabeza. Puede que algo que te pasó justo la semana pasada esté en la línea de lo que esta persona te cuenta o, por el contrario, que nunca te hayas encontrado con situaciones así y lo que te cuentan es completamente novedoso. No esperes más y díselo en un comentario. Puedes agradecer la información que te permite poner atención en algo que no habías pensado, preguntar lo que no te ha quedado claro o compartir una historia que ayude a ilustrar lo que te han contado. ¿Verdad que no es tan difícil?

Comentar lo positivo o señalar lo que puede mejorarse son formas de iniciar una conversación. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

La estructura del comentario

Dos personas se encuentran, una propone un tema de conversación y la otra se involucra contando lo que eso le dice al interior de su propia vida. Aquí será necesario remarcar un elemento que constituye el tercer paso en este tutorial. Volvamos un momento al bar. Te levantas de tu silla, estás cara a cara con la persona que te ha llamado la atención y de pronto no sabes muy bien cómo empezar la conversación. Te quedas como estatua de hielo. No te compliques la vida: comienza por saludar. Animarte a escribir estas primeras líneas de saludo es muy importante para que llegues a comentar en un blog. Después de eso escribe una línea en la que digas las razones de tu comentario: me gustó mucho lo que leí, no estoy de acuerdo, me ha impresionado la manera en que cuentas esta historia, soy un fanático de este actor… Lo que sigue después de esto es explicar un poco esta primera impresión. Aquí puedes llegar tan lejos como quieras. Pero seguro que una vez que comenzaste te darás cuenta de que era realmente sencillo, y al enviar tu comentario te quedarás con una sonrisa en la cara y hasta con un un cierto cosquilleo de curiosidad por saber cuál podría ser la respuesta del bloguero.

Una salida de emergencia para los tímidos

Si definitivamente no tienes nada que decir o la timidez te impide dejar un comentario, entonces tienes un último recurso: las redes sociales. Siempre se agradece que se comparta el contenido a través de las redes, pero éstas, además, son una salida de emergencia para quien en un ataque de pánico no sabe qué escribir. Digamos que es como llegar hasta esa persona en el bar y después de ruborizarte hasta parecer un tomate logras articular algo como: ¿tendrás cambio de este billete? Cualquier pregunta de respuesta rápida que te permita salir corriendo será útil. Bien, pues las redes sociales te permiten hacer esto: comparte y déjale saber al bloguero que pasaste por ahí pero no te ha dado tiempo de comentar (porque también sirven cuando no tienes mucho tiempo disponible). Verás que poco a poco podrás controlar ese rubor y comenzarás a hablar como todo un profesional.

Compartir en las redes sociales es una forma de hacer acto de presencia en un blog. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Bien, pues ahí lo tienes. El diálogo no es nada difícil y estos espacios se construyen con mucho cariño para ello. Es duro dar el primer paso, lo sé, pero por eso quería dedicarle unas líneas para acompañarte en el proceso. Todos pasamos por este tipo de miedos, incluso quienes escribimos día a día. Así que no te preocupes que aquí estamos en absoluta confianza. En una conversación pueden suceder muchas cosas: conoces gente nueva e interesante, tu punto de visa se enriquece con el de los demás, puedes iniciar una relación profesional y quizá hasta sentimental. Así que venga, lánzate a la aventura: tira del hilo y teje historias junto con otros. La comunidad es un espacio en el que todos ganamos y ahora tienes todas las herramientas que necesitas para formar parte de ella. Comienzo a leerte en 3, 2…

Pin It on Pinterest