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Aunque mis pulmones no me permitieron estar por Madrid con mis amigos de Blogramé, hasta mis ojos llegaron noticias de esa quedada madrileña. Entre el desafortunado caso de Guillermo Zapata que pone a Twitter y la intimidad en la mira y las reflexiones sobre los alcances de esta red social, creo que vale la pena dejar aquí un comentario más extenso. De hecho, este tema amerita bastante más espacio del que aquí podemos dedicarle. Así que te propongo hacer un par de acercamientos para intentar marcar las dimensiones del problema y algunas posibles líneas para pensar y dialogar sobre una base sólida: por un lado centrarnos en los aspectos más técnicos de esta red social y, por otro, demorarnos en la red de conceptos que se ponen en juego con los casos prácticos más o menos afortunados.

Hoy nos dedicaremos al primero. Por aquí ya puedes encontrar algunos textos donde se habla del uso académico de Twitter, así como lo que la red social nos permite enseñar con respecto a la investigación y el conocimiento. Hay que aclararlo desde el principio: no se trata de defender a Twitter o de decir que sirve para todo. Más bien me interesa marcar esa importante línea entre el medio y el usuario para definir los verdaderos alcances de una potente herramienta para la difusión de ideas y el diálogo. Ya veremos que además de esto siempre hay que considerar el fondo sobre el que suceden las cosas, pero eso es algo que es tan válido para Twitter como para la conversación que tenemos con el panadero de toda la vida.

Twitter y la intimidad violentada

Para hablar de los aspectos técnicos vamos a partir del ya mencionado caso de Zapata. Con respecto a esto hay que ser muy claros: sus comentarios no tienen justificación alguna, son simple y sencillamente algo muy desafortunado. Lo sabe él mismo que no tardó demasiado en ofrecer una disculpa y reconocer abiertamente su error. No es el caso entrar en más detalles, de manera que basta con decir que el señor Zapata y su crisis de reputación ponen en evidencia lo confundidos que estamos sobre la esencia de estos espacios que conocemos como redes sociales. Las redes son un espacio público y, por lo tanto, no le pertenecen a nadie. - tuitéalo    

Mi perfil social es un diálogo con el público y no mi dialogo interior e íntimo. - tuitéalo    

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Hay que destacar que, más allá de las intenciones de quien se dio a la tarea de buscar los tuits de Zapata, la intimidad es completamente ajena a las redes sociales. En ellas nos enmarcamos en un contexto de publicidad, es decir, aquello que tiene la cualidad de ser público. Lo íntimo deja de serlo en el momento en que lo mostramos a los demás. - tuitéalo     Lo verdaderamente íntimo es algo que, como la palabra lo indica, guardamos celosamente en el interior. No sale, no se muestra, permanece en la cálida guarida de nuestros silencios. Twitter y la intimidad no son compatibles. Con demasiada frecuencia caemos en el error de pensar que mi perfil es igual a mi dialogo íntimo perdiendo de vista la publicidad del mismo. Las medidas de seguridad de las redes me permiten acotar más o menos el alcance del público, pero nunca eliminarlo por completo.

El problema del contexto

Twitter es una red social de microblogging fundada en 2006 y cuya peculiaridad está en que los mensajes no pueden superar los 140 caracteres. Esta frase resume el contexto que debemos tener en cuenta al momento de hablar sobre esta plataforma. Vamos a ver los elementos: 1) Hablamos de un espacio para compartir, para generar relaciones sociales y, por lo tanto, público; 2) Es una plataforma reciente y todavía en desarrollo, tenemos mucho camino por recorrer para acostumbrarnos a ella del todo; 3) Sus mensajes cortos demandan un cuidado en la selección de palabras y elementos para ganar en precisión. Decir que un mensaje de Twitter puede ser malinterpretado por su falta de contexto es una verdad de perogrullo.

Twitter puede desarrollar el arte de la brevedad con la palabra. - tuitéalo    

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La polisemia es una característica inherente al lenguaje, no una responsabilidad de Twitter. De manera que voy a decirlo de manera directa, pero con mucho cariño: hay que sacudirse la pereza y pensar mejor el mensaje que vamos a lanzar en un tuit. Personalmente creo que esta es una de las grandes virtudes que puede tener Twitter si lo pensamos como lo que es y jugamos dentro de sus reglas. Hay que generar mensajes ágiles, zambullirse en la riqueza de las palabras para sacarles todo el jugo a unas cuantas de ellas. Estamos obligados a elegir con conciencia, a demorarnos en el diseño de una frase si queremos enviar el mensaje correcto. ¡Todo lo contrario a lo que solemos pensar de este tipo de espacios! Si no lo hacemos la responsabilidad es nuestra, no de la red. Y, aunque esto no garantiza nunca el éxito, sí nos dará las herramientas para responder en caso de que el mensaje se desvíe de su intención.

Twitter y las comunidades

Leo con bastante asombro que la velocidad y la brevedad de los mensajes de Twitter se toman como un impedimento para generar una marca o una comunidad. Insisto en que nos deslumbramos demasiado fácil por la novedad. ¿Alguien ha contado los caracteres en los diálogos de una película? ¿La brevedad de las frases en el cine ha sido impedimento para generar marcas y comunidades? Voy a recordar sólo algunas en su versión en inglés: I’ll be back, My precious, I’m your father, I see death people, I’ve crossed oceans of time to found you, Houston we have a problem, Are you talking to me?, We’ll always have Paris… ¿Quieres que siga? Menos de 140 caracteres son suficientes para rememorar toda una película. - tuitéalo     Quien la reconoce, además, se reconoce él mismo dentro de una comunidad que tiene en esa historia un lazo que les une. Una marca es un signo que reconocen un conjunto de individuos: Twitter, desde su brevedad, puede aportar mucho a este proceso.

En menos de 140 caracteres una marca puede conectar con una comunidad. - tuitéalo    

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Pensemos que las conversaciones en Twitter podrían ser como guiones de cine. Las frases como las de aquí arriba son las que se llevarían un mayor número de retuits y favoritos. Se trata de las que mejor representan algo que es más amplio y las que mejor conectan con el auditorio. Hay que escribir muchas líneas antes de dar con una de este tipo, pero eso no significa que no sea posible hacerlo y, sobre todo, que no se pueda tener un efecto muy positivo para una marca o una comunidad. ¡Pero precisamente por eso es tan importante el diálogo constante y ágil entre marca y comunidad! No es, por tanto, un problema de lo efímero, sino de trabajo con las palabras y de creatividad. Quien quiera emplear esta red social deberá ponerse a trabajar en este arte de la brevedad con las palabras.

Resumiendo un poco. Las redes sociales son espacios públicos y no un conjunto de diálogos íntimos. - tuitéalo     Twitter y la intimidad son como el agua y el aceite, de manera que si esto se asume desde el principio nuestra actitud ante el medio debe cambiar radicalmente. Hay que pensar más y mejor en las palabras que empleamos en un tuit y buscar generar el contexto necesario a través de las herramientas que nos brinda: hashtag, vídeo, imagen o vínculos. Conocer las reglas del juego, los elementos con los que contamos y un ejercicio constante de creatividad, son fundamentales para poder darle su justa dimensión a Twitter y determinar la idoneidad de su uso. La próxima semana nos ocupamos de algunas ideas y conceptos que aquí se están dando por supuestos. Pero para abrir el apetito aquí lo que Isaac Asimov pensaba sobre Internet hace apenas 27 años:

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