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Un día escuché por ahí la siguiente frase que me pareció interesante: “Hay que enamorar a Google”. El SEO o search engine optimization (optimización para motores de búsqueda) es un área que se encarga, como su nombre lo indica, de hacer que sea más sencillo para los robots de los buscadores encontrar y valorar el contenido que subimos día a día a la red. ¿Alguien duda de que Google se lleva la mayor parte del pastel en esto? ¿No? ¿Nadie? Pues bueno, de aquí que, siguiendo la línea de lo que plantea Oscar, podemos decir que se trata de seducir a Google (y al resto de buscadores) para que se convenzan de que eres lo que dices que eres: el mejor. De aquí que acuño este término de seoducción para comenzar a tirar una línea de reflexión al respecto.

Son muchos los usuarios de Internet que tienen a Google como su ventana a este infinito mundo de la información. De manera que darle la espalda a los lineamientos que nos marcan desde la gran G es igual a escribir un libro, hacer  un único ejemplar y dejarlo en una banca de un parque. Seguramente alguien lo verá, puede que alguien incluso lo lea, pero nunca llegará a cobrar verdadera relevancia. Ya me imagino aquí al pensamiento radical que se cuestiona esta imposición de normas y apropiación del término “relevancia” por parte de una empresa americana para definirlo como mejor le parece. Pero ya habrá otro espacio para discutir este punto y mostrar cómo es que la amplitud de la red impide es algo que impide precisamente que esto se cumpla por completo. Por lo pronto vamos a centrarnos en las diferencias entre la seducción y la seoducción.

SEO vs Social Media

Estamos frente a una batalla que no debería darse, pero como dice el querido Sabina: y sin embargo… Vamos a poner las cosas lo más claro posible: del lado del social media se encargan de la generación de contenido y la difusión del mismo en los canales sociales gracias a las herramientas de la web 2.0, mientras que en el departamento de SEO tienen como objetivo el hacer que ese contendió pueda ser encontrado por las arañas googleras y escale hasta lo más alto de su telaraña. Ahora bien, si alguien se pregunta qué es más importante le diré que cuando uno tiene sed no se pregunta si es más importante el agua o el vaso: la primera es indispensable, el segundo es producto del ingenio. Esto, aplicado al caso que tenemos entre manos, nos llevaría a decir que el contenido es el agua y el SEO es el vaso.

El contenido es indispensable, pero no llega a ningún lado sin un buen trabajo de SEO. - tuitéalo    

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Tranquilo todo el mundo. Que no salten mis amigos del SEO ni se emocionen de más los del otro bando. Es innegable que sin contenido no hay nada que optimizar, tendríamos un hermoso y perfecto vaso vacío que podría servir para adornar nuestra casa, pero nada más. Ahora que, como ya te digo, se puede tener el agua más pura y refrescante del planeta, pero sin un elemento que nos permita hacerla llegar hasta nosotros para beberla, sin un mecanismo de distribución efectivo, terminaríamos sin poder beberla o simplemente desperdiciando grandes cantidades de ella. Ahí va el que la toma con las manos y pierde la mitad entre los dedos. ¿Me sigues? El SEO lleva en su nombre su propia esencia: optimización. Se trata de una actividad ingeniosa y emocionante para llevar el valioso contenido a un mayor número de personas. En otras palabras, no se trata de determinar qué es más importante, sino de hacer de la mejor manera las dos cosas en la medida en que comparten un objetivo en común.

Seoducción: la conquista del auditorio

Lo ideal, entonces, es disolver el conflicto y comenzar a generar sinergías entre los departamentos. Una vez que se tiene un objetivo claro hay que trabajar en conjunto por conseguirlo. Sin resentimientos ni sensaciones de superioridad, porque por separado, como ya te cuento, ninguna de las dos áreas logrará avanzar como se espera. Lo que tenemos en el horizonte es la tarea de conquistar al auditorio, ir por ese público objetivo al que queremos llevar nuestro producto o servicio o con el que simplemente queremos conectar. Ya hemos visto en este espacio la importancia de enganchar en las redes sociales, así que no me voy a detener en ello. Más bien vamos a marcar las diferentes estrategias que se siguen en este caso.

Como bien lo dice mi buen amigo Jonatan Botello en su blog, en el caso de contenido es mejor hablar de una actitud y no de una estrategia. El contenido debe ser sincero, con rostro humano. No hay nada de inmoral o vergonzoso en pedirle al lector que se suscriba a tu blog o que te siga en las redes sociales (que ya que estamos… ¿conectamos en las redes? Elige la que más te guste en las opciones que tienes aquí a la derecha). Pero no te puedes olvidar de que tratas con personas iguales a ti, es decir, no caigas en el error de despersonalizar a esos a los que intentas llegar porque iniciarás con el pie izquierdo en lo que ya hemos visto que se trata de una conversación entre iguales. Tampoco nos engañemos, ya lo dijo de excepcional manera Ovidio: “Todo amante es un soldado en guerra”. Es por es que al generar contenidos con sentido humano podemos hablar de un ejercicio de seducción, pero en el más noble de los sentidos posibles. Es decir, tratas de convencer y enamorar a la persona que te lee como un enamorado busca la tierna mirada de quien es objeto de su amor. Hasta dónde lleven la relación es cosa de ustedes, pero lo importante es siempre mantener la humanidad en el horizonte.

Seoducción: poesía en html y css para un robot caprichoso y exigente. #seo - tuitéalo    

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En el caso del SEO tenemos una pequeña gran diferencia: no seduce a una persona sino a un robot. ¡Eureka! Hemos dado con el origen de la incomprensión entre unos y otros. El encargado de la optimización tiene frente a sí unas reglas de juego en donde la emoción participa muy poco y los valores son de orden lógico más que ético y moral. Se trata de usar el ingenio en un lenguaje de programación, poesía en html y css para un robot caprichoso y exigente: seoducción. El éxito de su labor pondrá a prueba el ingenio del creador de contenido, su capacidad para conectar y enganchar con el auditorio. Vamos de nuevo con las metáforas. Por más suculenta y exquisita que sea la comida del chef, sin una buena presentación y un buen servicio la experiencia no terminará de ser satisfactoria. Hasta las mejores palabras pueden llegar a generar indigestión si no se les cuida de manera apropiada. Así que, como puedes ver, no se puede menospreciar al vaso sólo por ser un producto de la tecnología y el ingenio que, por cierto, también nacen en el espíritu humano. Si se quiere llegar al auditorio para tener la oportunidad de conquistarlo es necesario sumar fuerzas entre la seducción y la seoducción.

Ahí donde las cosas se mezclan

Finalizo con una nota reflexiva que intenta ir un poco más allá de lo 2.0. Hay un peligro latente cuando se sobrevalora al robot que no puedo dejar de señalar. Aquí te hablo de sumar fuerzas, pero es fundamental cuidar y mantener siempre el equilibrio entre ambas. Decía el filósofo francés Jean Baudrillard:

Somos una cultura de la eyaculación precoz. Cualquier seducción, cualquier forma de seducción, que es un proceso enormemente ritualizado, se borra cada vez más tras el imperativo sexual naturalizado, tras la realización inmediata e imperativa de un deseo.

La velocidad y la máquina como modelo de comportamiento no pueden imponerse en tus contenidos. En la seoducción la velocidad de carga es vital, en la seducción es mejor la demora y el deleite. En la seoducción lo más concreto y claro es mejor, en la seducción viene bien el juego en laberintos de cuando en cuando. En la seoducción programas para cumplir con las reglas, en la seducción es importante cumplir con lo que prometes. El equilibrio entre ambas es una de las claves del éxito, las dos son importantes, pero sin que lleguen a confundirse.

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