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La comunicación 2.0 responde a las características de la plataforma en la que se genera, pero quizá el avance es demasiado rápido. “El medio es el mensaje”, dice la famosa frase de Marshall McLuhan quien concibe a los medios como prolongaciones de las facultades humanas ya sean psíquicas o físicas. La web 2.0, en tanto que medio, respondería a esta acción de extensión o prolongación de las capacidades humanas que, además, termina por tener un efecto determinante en el mensaje. Dicho en otras palabras, el mensaje, el contenido del mismo, está inmerso y determinado por el contexto en el que se transmite. De aquí que, para comprenderlo mejor, tenemos que atender a ese caldo de cultivo en el que nace.

La comunicación 2.0 y su contexto

Las características de la web 2.0 han sido plasmadas por Tim O’Reilly en un texto de referencia para todos aquellos interesados en esta plataforma: What is web 2.0? Son siete puntos que buscan definir ese medio en donde la comunicación 2.0 tiene lugar y, por tanto, elementos que condicionan los mensajes en la medida en que modifican nuestra manera de ver y entender el mundo. De ahí la interesante variante de la frase de McLuhan: “el medio es el masaje”, es decir, aquello que moldea. Las características de la web 2.0 son las siguientes:

  1. La web como plataforma, como un complejo de elementos unidos en torno a un centro de gravedad y sin fronteras preestablecidas.
  2. Permite aprovechar y potencia la inteligencia colectiva.
  3. Gestión de bases de datos como competencia básica.
  4. Fin del ciclo de actualizaciones de software, tenemos servicios no productos.
  5. Modelos de programación ligera, fácil plantillado.
  6. Software no limitado a un dispositivo.
  7. Experiencias enriquecedoras para el usuario.

Si buscamos un símil en lo humano que opere de acuerdo a estos principios tendríamos que pensar en el cerebro como gran centro de gravedad. La web, por supuesto, tendría que ser más esa dimensión intangible que conocemos como mente cuyo hardware fundamental está en ese CPU dentro del cráneo. El problema que tenemos es que el medio es una extensión, que no es lo mismo que una réplica exacta. De ahí que el desarrollo de esta plataforma no se detenga pasando a una web semántica (3.0) y ahora mismo a una que es capaz de una interacción inteligente con nuestra realidad anticipando incluso nuestras acciones (4.0).

Quienes eran meros consumidores son ahora protagonistas de la comunicación 2.0. - tuitéalo    

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El camino está marcado para hacer de esa extensión algo que sea cada vez más parecido al modelo original. Por eso que creo que es momento de hacer un alto para pensar en las líneas que habrían de acompañar este desarrollo de la comunicación 2.0. Hemos sido testigos de la gran explosión de contenidos generados por quienes antes estaban condenados a ser meros espectadores o consumidores de los mismos. Ellos han pasado a ser protagonistas del medio. Pero, como suele suceder, una nueva herramienta no encuentra todo su potencial en las primeras fases de uso. De hecho, es muy probable que en las etapas tempranas aparezcan los aspectos más negativos de las mismas. Así que, sin más, sacaré de este cruce de perspectivas algunas líneas para este manifiesto de la comunicación 2.0.

Somos el límite de la plataforma

Este principio busca hacer una llamado a la responsabilidad. Las posibilidades en la web se multiplican en la medida en que se ejerce una mayor (que no total) democratización de los medios. Cualquiera con una conexión puede generar un mensaje con un alcance global. El error está en confundir la posibilidad con la legitimidad. - tuitéalo     A nadie se le ocurriría que es legítimo acabar con la vida de otro ser humano por el simple hecho de que puedo hacerlo. En este mismo sentido no es legítimo decir cualquier cosa por el simple hecho de que ahora podemos decirla. En otras palabras, la extensión de nuestras facultades no cambia por completo las reglas del juego: generar un mensaje implica un profundo sentido de responsabilidad con lo que se dice.

La libertad no es un pase que nos exima de la argumentación en el mensaje. - tuitéalo    

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Soy libre de decir lo que quiera, sí, pero al mismo tiempo tenemos que saber que somos responsables de ello y que el tribunal se compone ahora por el mundo entero. Por eso somos el límite de la plataforma: ¿qué vale la pena decir en un medio tan potente?

La decisión inteligente es siempre la que mira por el colectivo

La libertad es un valor muy importante, pero debe ir siempre acompañada de la responsabilidad. Esta última es la que tiene un efecto vinculante que rompe con el solipsismo de la libertad. Quien es responsable es porque está abierto a los otros, porque los ve, los escucha y los considera. Es verdad que la red se ha llenado de contenidos elaborados desde un ego exacerbado, personalidades con muchas ansias de mostrarse al mundo para ganar una aprobación masiva, una que esté a la altura del apetito afectivo de las psiques de nuestro tiempo. Esto se manifiesta de manera más o menos silenciosa a través de un “me gusta” o un comentario.

Pero lo cierto es que hay también muchos que toman la decisión más inteligente que es siempre la más responsable: el sentido de la red es la colaboración, la idea de que somos mejores cuando estamos juntos. - tuitéalo     El imperativo se completa: haz que tu aporte sea siempre una colaboración para mejorar el espacio que todos compartimos.

Pon los datos al servicio de la verdad

Uno de los principales cambios en la comunicación 2.0 es que ha hecho de cada ciudadano un reportero en potencia. Esta es una perfecta muestra del poder de la colaboración. Hoy tenemos la posibilidad de transmitir en vivo acontecimientos que antes debían pasar por filtros de poder que destilaban la verdad. El compromiso del que hablábamos antes nos lleva a poner los datos que nos ofrece el mundo al servicio de la verdad. Esta es una forma muy concreta de la colaboración con el espacio compartido que, además, marca un sendero para la responsabilidad, es decir, para responder a la pregunta por lo que vale la pena decir.

Aunque la verdad, como es propio de esta plataforma, es algo que no está dicho de antemano, sino que hoy más que nunca se construye dialogando. Dialoga con la verdad como meta, no con la única intención de corroborar tus argumentos.

El eco del mensaje está en su capacidad de ser reapropiado

Quien se demora en pensar lo que vale la pena decir, busca con ello la colaboración para mejorar el espacio y se propone hablar con verdad y honestidad (sin miedo al error), encontrará en esta plataforma el tan deseado efecto de eco. En esta comunicación 2.0 lo que escuchamos es nuestro propio mensaje que nos vuelve precisamente por la acción del eco, es decir, se conserva en su esencia pero algo en él ha cambiado. Lo que vale la pena decir es algo que también vale la pena repetir una vez nos hemos apropiado del sentido.

De aquí que la variación del mensaje sea un elemento esencial que nos lleva muy lejos del egoísmo: los contenidos no nos pertenecen, debemos añadir a ellos nuestra perspectiva personal y dejar que sigan haciendo eco hasta que vuelvan a nosotros. Piensa en un mensaje valioso, útil y auténtico de manera que pueda ser compartido hasta volverse tan ligero que todos lo llevan sin darse cuenta.

Estimula la imaginación del usuario

El último enunciado de este manifiesto se relaciona con esa parte más íntima de la interacción con el medio. El modo en el que nos apropiamos de un mensaje puede estar condicionado también por el medio, pero hay un elemento en ese proceso que está por encima de cualquier condicionante: la imaginación. El momento creativo está dado por esa capacidad de hacerse una imagen distinta de la realidad. - tuitéalo     Los medios no seguirían cambiando si no fuera porque alguien es capaz de imaginar nuevas extensiones de nuestras facultades. Por eso al apropiarnos de un mensaje hay que buscar ver más allá del mismo. El eco no es mera repetición, más bien se trata de una muestra del alcance que puede tener un mensaje y sus variaciones.

Pero ahí donde encuentra su límite es donde inicia la posibilidad de volver a emitir un mensaje más fuerte, más agudo, más potente. Está en tus manos dejar una semilla que estimule la imaginación del usuario. Al final de cuentas enriquecer su experiencia no está en ofrecerle lo que ya sabe, lo que ya ha visto o lo que ya ha escuchado, sino en algo que le sorprenda porque no lo había imaginado. Como decía McLuhan: hay que ir hacia el futuro sin dejar de ver por el retrovisor. Si quieres crear un mensaje valioso haz de esforzarte por imaginar un medio distinto.

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