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Hace unos días que tuve el privilegio de dialogar con mis queridos amigos de Blogramé en una quedada virtual. Ahí hablamos un poco de la importancia de una escritura bien estructurada y cómo esto ayuda tanto a quien lee (incluidas las arañas del buscador) como al mismo que está escribiendo. Un mapa claro de lo que quiere decirse ayuda a una reconstrucción de los pasos que nos llevan a una conclusión determinada y así es más sencillo hacerse de una opinión favorable o desfavorable. Siempre, por supuesto, con los grados intermedios donde se puede estar de acuerdo en lo general pero en desacuerdo con la estrategia argumentativa, por ejemplo.

En la exposición destacaba tres niveles fundamentales: el primero con la gran pregunta por el qué del texto que se relaciona con el título, un segundo momento con preguntas auxiliares que van dando forma al contenido y que ayudan a explicar ese qué inicial y, finalmente, el tercer nivel que se construye con frases en las que se desarrollan las respuestas a las preguntas que hemos planteado anteriormente. Título, subtítulos y párrafos: tres niveles para estructurar un buen texto. - tuitéalo    

La estructura de un texto parte de un tema o pregunta fundamental que hay que responder. - tuitéalo    

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Ayer justamente veía que Jerby, nuestro curioso ratón, planteaba una duda interesante en relación a los títulos y sus niveles en h1, h2, h3 en un útil artículo de Jonatan Botello. Así que, dado que esto tiene que ver con el contenido de mi exposición, he querido demorarme y compartir con todos lo que en lo particular respondería a su pregunta que tiene que ver con determinar la mejor manera de estructurar los títulos de un blog de acuerdo a estas etiquetas del lenguaje de programación.

Jerarquía en los títulos de un blog

Iniciamos el breve viaje hablando un de esta linda palabra: jerarquía. En ella resuena una idea que dará pie al elemento central que quiero transmitirte, a saber, la voz griega hieros que significa sagrado o divino. La otra mitad de la palabra responde a la voz griega arkhei que nos remite a las ideas de orden o gobierno. La jerarquía, por tanto, es originalmente un orden divino que precisamente por ello no es tan fácil de alterar. Pero no te asustes que no vamos a hablar de religión por aquí, sino de la importancia que tiene el seguir un orden.

La jerarquía sigue un principio para establecer un orden que, en este caso, es la claridad. - tuitéalo    

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La pregunta es: ¿cuál es el principio equivalente a lo sagrado en la escritura de un texto en un blog? La respuesta no cae muy lejos de cualquier otro tipo de texto que tenga como objetivo la comunicación de una idea: la claridad. Lo que buscamos, entonces, es la clara comprensión del mensaje que queremos transmitir, y bajo este principio sagrado es que hemos de ordenar los títulos de un blog. Claro que aquí no acaba la cosa, porque entonces tenemos el problema del sujeto que nos lee.

Los buenos títulos de un blog son parar todas las miradas

La jerarquía, entonces, está determinada por la claridad como objetivo máximo y sagrado de la escritura. Ahora bien, que nos lea la araña del buscador, un lector especializado en contenidos de marketing o un amante de la literatura tendrá sus variaciones. Cada uno tiene una historia y una formación, de manera que responden a estímulos distintos. Pero es aquí donde hay que estar alertas para no caer en el gran error de pensar que la claridad se obtiene cuando todos les gusta el contenido. Una cosa es una buena jerarquía y otra un juicio de gusto sobre el contenido. - tuitéalo     Los títulos son el esqueleto que determina la forma, el elemento que nos permite reconocer de un golpe de vista que estamos ante un ser humano y no ante un reptil, es decir, la silueta que tanto la araña del buscador como el más letrado de los lectores puede reconocer fácilmente.

La araña del buscador también sabe distinguir una buena estructura. - tuitéalo    

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Lo que se busca, entonces, es que con leer los títulos de los apartados cualquiera pueda darse una idea del contenido del texto. Puede estar de acuerdo o no. Puede amar el estilo o parecerle lo más oscuro del mundo, pero esa es otra dimensión de la escritura. De aquí la importancia de tener una pregunta como punto de orientación para quien escribe: si sabes a lo que estás respondiendo te será más sencillo determinar los pasos necesarios para explicar tu respuesta. En otras palabras, no es lo mismo hablar en el aire en una especie de ejercicio de escritura automática surrealista que tener una repuesta y exponerla por partes. Con un buen esquema cualquiera podrá responder a la pregunta por el tema del texto. - tuitéalo     La valoración del contenido llega después.

Luego, cómo estructurar los títulos de un blog

Con esto espero dejar claro que el texto de un blog, por más personal que sea, no escapa al principio de la claridad. Las etiquetas del tipo h1 responden a una necesidad de traducir la jerarquía de la escritura a un lenguaje informático que da como resultado un texto como este que estás leyendo en tu pantalla. Se trata de una manera de comunicarle al ordenador la jerarquía para que éste sepa cómo debe mostrar esa parte del texto haciendo el orden visible (negritas, tamaño de fuente y cualquier elemento de formato que se te ocurra).

Lo digo directamente: primero está la jerarquía de la escritura y luego llegaron las etiquetas del lenguaje informático. Dado que vivimos en un mundo que tiende a pensar el pasado como el lugar de lo obsoleto endiosando la novedad tecnológica, es normal que pensemos que el etiquetado con h1 hace más relevante un texto. La relevancia se gana con una buena estructura y no por el simple hecho de incluir las etiquetas. - tuitéalo     Así que si quieres saber cómo hacer un buen etiquetado comienza por tomarte la molestia de hacer una jerarquía de títulos y subtítulos que sea clara para responder al tema que quieres tratar.

Una buena estructura hace más relevante al texto y no las etiquetas por sí mismas. - tuitéalo    

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Lo que sigue es realmente sencillo. De manera muy general, el título (h1) de todo blog es el nombre del blog. Es como si fuera el título del libro, lo cual no quiere decir que no existan más títulos (h1) dentro del mismo. De hecho, cada entrada de la bitácora es como si fuera un capítulo más de tu gran libro, por lo que etiquetar con h1 es más que pertinente y la araña entiende que se trata de un elemento importante. Lo que sigue en el texto, los apartados de cada entrada, serían los subtítulos (h2) que pueden tener dentro apartados más específicos con títulos independientes (h3). Puedes segmentar tanto como quieras, pero normalmente no pasará de este nivel.

Finalmente, quiero dejar una nota para quien gusta del posicionamiento en buscadores. Fiel a las ideas de la seoducción, debo decir que si se entiende que primero está la claridad de la estructura y luego el lenguaje informático, entonces no habrá problema en ver las razones para que las palabras clave aparezcan en los títulos. Las keywords deben estar vinculas con el tema del artículo. Por eso resulta hasta obvio que los títulos las incluyan, pues están respondiendo al qué del texto: son una especie de versión sintética que presenta en pequeños fragmentos el sentido general que quieres transmitir. Lo demás es ejercitar la escritura.

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