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En el principio fueron los enlaces y la red vio que eran buenos. Avanzó el tiempo y lo que era una piedra, un cimiento, comenzó a relucir como oro. Despertó entonces la avaricia, la codicia, la sed insaciable del que quiere poseer todo para sí y no da a menos que sea para recibir algo a cambio. Los enlaces se volvieron entonces el petróleo de la red, el recurso valioso que es moneda de cambio más que un gesto amable de dos manos que se entrelazan con confianza y naturalidad. Este es el devenir de los enlaces externos de los sitios web en la era de Internet. Algo que hoy necesita una revisión y, sobre todo, un ejercicio de memoria.

La red no puede ser red sin los nudos que la unen. - tuitéalo     Los puntos de contacto son fundamentales: de su fortaleza depende la integridad del conjunto mismo, del entramado entero. Un red sin enlaces no es una red, de manera que nunca estará de más el detenerse a pensar cómo hacerlos de mejor manera, así como en lo fundamental de su presencia. Pensar nuestros sitios web como nodos de esta gran red de redes debería llevarnos a una actitud más abierta, una que busque contribuir a la fortaleza de la gran red antes que beneficiarse de las características de su estructura. En otras palabras, más que buscar las ventajas personales que se puedan obtener de la necesidad de los enlaces externos sería mejor pensar cómo enlazar más y mejor para contribuir a la red atendiendo a lo que ésta es esencialmente: conexión e interconexión de personas, datos e información.

Enlaces externos: mitos y leyendas urbanas

¿Por qué hacer enlaces externos? Esta es la pregunta clave que podemos responder desde lo que un experto en la materia nos dice: Miguel Pascual de Inspira.es. Quiero resaltar la importancia de lo que nos comparte, el fundamento mismo de su mensaje: los enlaces responden a una tarea de enriquecimiento de la información para el usuario y no a una inversión personal en un mercado regido por el intercambio. Hay una noción sumamente importante en esto, a saber, la de la red como texto de textos, es decir, como un entramado que se compone a su vez de entramados más pequeños o, mejor, más específicos.

Los enlaces son el ADN de Internet. @kikoes - tuitéalo    

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Tenemos el gran conjunto de la red, los subconjuntos con las grandes temáticas y dentro de ellos esferas que tratan elementos específicos de cada uno de los temas. Pero la gran innovación, el salto cualitativo de Internet, está precisamente en que todo lo que se genera en este esquema está conectado. Las referencias son tan viejas como la investigación misma, pero la posibilidad de ir de un texto específico a otros más generales y hacerse un mapa de una temática entera desde una sola plataforma es lo que permite hablar de hipertexto. Sin los enlaces externos no se puede enriquecer un discurso con materiales que, además, son de todo tipo: vídeo, audio, texto, imagen… Los únicos afectados por una actitud mezquina en un mundo interconectado son los usuarios. - tuitéalo    

Si entendemos que los enlaces externos responden más a esta lógica del enriquecimiento de la información el resultado sólo puede ser uno: el de la ganancia en comunidad. No obstante, el individualismo enraizado activa sus mecanismos y llama a la precaución, al recato ante ese panorama que invita a compartir de manera abierta. El único criterio es la relevancia para el tema tratado, lo que puede resultar realmente enriquecedor para el texto mismo y, por ende, para quien lo lee. No obstante, lo que tenemos son una serie de prejuicios elaborados a partir de una concepción mercantilista que ignora esa conocida frase del Manifiesto Cluetrain: los mercados son conversaciones. Aquí resumo en tres puntos los prejuicios de los que nos habla Miguel Pascual:

Al usuario se le cautiva, no se le captura

El enriquecimiento de un texto considerando las necesidades de información de tus lectores es el mejor camino para asegurarte que vuelvan. Intentar mantener de manera artificial la atención, es decir, generar trucos y tácticas para mantener al amable visitante en tu espacio, puede llevarte a generar el efecto contrario: el usuario quiere salir y no lo consigue, algo que hará que seguramente no quiera volver más. Abre las puertas, escucha a tus lectores y responde a sus demandas de información. - tuitéalo     Este es un mejor camino para generar enlaces externos sin miedo alguno.

Cautivar a tus lectores con información significa asombrar y no capturar. - tuitéalo    

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Me gustaría añadir que esto supone un ejercicio de honestidad y transparencia. Lo primero porque hay que reconocer lo que no se sabe o lo que no se puede desarrollar por completo en un texto y, entonces, hacer una indicación para seguir el hilo apropiado que complete la información. Lo segundo porque permite ver las fuentes de un texto de manera que otros puedan generar su propia opinión sobre un tema y, por supuesto, se da crédito a quien lo merece. Ambas cosas hablarán muy bien de ti y te harán ganar más que un simple número en métricas del mundo del SEO. Pero el truco está en que esa ganancia no es sólo tuya, sino que tu apuesta es por un mejoramiento del espacio compartido en la red.

Petróleo de Internet: ¿enlaces o información?

Internet y la era del big data han hecho de los datos, es decir, de la información, el petróleo de nuestro tiempo. Quien tiene los datos tiene el poder, de ahí que no sea raro ver luchas feroces por la privacidad y las patentes. Esto pone en evidencia la compañera inseparable de la información: la difusión. El acceso a los datos se ha vuelto la moneda de cambio preferida. Tener un sitio en Internet ofrece esa doble posibilidad: generar datos y difundir datos. Ambas cosas tienen un valor que ha dejado de ser algo puesto al servicio del común de los usuarios para pasar a ser la puerta a ganancias millonarias.

El verdadero recurso natural está en la energía cinética del compartir que todos generamos. - tuitéalo    

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El verdadero valor de la red está en el acto espontáneo de compartir. - tuitéalo     Separar el binomio información y difusión por conservar para uno mismo las ventajas o las ganancias es ir en contra de la esencia de Internet. Esto no significa (lamentablemente) el fin de la propiedad privada, pero sí invita a pensarla de manera distinta: comparte para que se difunda tu aporte.

De aquí que un enlace tenga verdadero valor si, de nuevo, es honesto y transparente, es decir, si da crédito a quien lo merece y realmente ofrece información relevante. Esta es la tan mentada naturalidad que se busca en la red. Hace falta muy poco para ver que con ello se apunta a un horizonte donde todos ganan: el verdadero recurso natural de la red está en la energía cinética del compartir que generamos todos enlazando.

Un zumo de enlace para llevar por favor

Esta es la parte más técnica del tema. Dejaré que el gran vídeo de Miguel Pascual que te dejo aquí abajo responda a la siguiente pregunta: ¿es verdad que mi PageRank se ve afectado por los enlaces externos? Descubrirás algunas cosas sobre ese famoso nofollow además de incorporar una idea interesante: los enlaces externos son una fuente de información muy valiosa para la mejora de tu sitio, de manera que dejar de incluirlos es negarte a ti mismo ese recurso. Además de que con ellos le hablas a Google de lo que haces en tu propio espacio. No menosprecies esta forma de comunicación.

No te obsesiones con las cifras: Keep calm y enlaza. - tuitéalo    

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No queda sino agregar que valorar una página por su PageRank o Domain Authority es tanto como asumir que habrá miles de chicas buscándome si uso la loción que se anuncia por televisión. El número es un indicador de que algo se hace bien, pero el truco está en descubrir qué. Algo me dice que lo mejor es prestar atención a la información, sus fuentes y la forma en que se ofrece para dar respuesta a necesidades auténticas de los lectores. Y tú, ¿ya hiciste tu buena acción del día con un enlace?

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