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Es martes y seguimos explorando el amplio campo de las redes sociales, esos espacios que nos acompañan siempre ya sea en su formato digital o en el que se manifiesta en nuestras interacciones cotidianas. Tenemos ya una noción de cómo movernos dentro de ellas, una definición básica de las mismas y un acercamiento a un modelo para pensar mejor qué red me conviene para uso personal o cómo puedo hacer un uso profesional de las mismas. Hoy vamos a dejar un poco de lado las plataformas para centrarnos en lo que, al final, es lo más importante: los usuarios, es decir, nosotros mismos.

Si con la definición de redes sociales destacábamos que nosotros somos siempre un nodo, un punto dentro de ellas, entonces puede comprenderse la razón de nuestra importancia. Imagina una tela de araña, esa asombrosa estructura en aparentes círculos concéntricos que se adapta al sitio donde está construida. Cada uno de los puntos de unión son nodos de la red y la eliminación de uno de ellos no amenaza por completo la integridad de la estructura (aunque hay algunos puntos críticos), pero sí altera la formación, corta la tensión en una parte de ella modificando los flujos de energía. Elimina dos, tres, cuatro, la red entera comienza a hacerse inestable hasta que es incapaz de sostener su forma original y sucumbe.

Un mensaje puede difundirse por toda la red desde cualquier punto de la misma. - tuitéalo    

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Guarda esta imagen muy bien, pues nosotros somos cada uno de esos puntos en una complejísima red. Tú, aunque no lo creas, ayudas a mantener la cohesión de la estructura o al menos de una parte de ella. En la medida que tu red crece te conviertes en un punto crítico de unión, uno que permite distribuir o hacer llegar una fuerza (o un mensaje para no ponernos muy en el estilo Jedi) a una gran parte de la red. Pero aunque no lo seas debes saber que lo que dices puede llegar hasta el otro extremo de la red si el mensaje sigue el camino adecuado, es decir, que siendo o no uno de esos puntos críticos todo nodo puede llegar a entrar en contacto con uno de estas características y difundir su mensaje por una parte muy importante de la red. Pero este fenómeno viral no parece obedecer a ninguna especie de receta y ya hablaremos de él con más detenimiento en otra ocasión.

Vuelve a hacer un ejercicio de visualización e imagina esta gran red con los rostros que la componen. Ahí estás tú, tus familiares, tus amigos, los amigos de tus amigos y así hasta llegar a tus artistas preferidos, tus ídolos y sus miles de contactos. ¿Ves a dónde estamos llegando? Una mirada atenta a tu red habla mucho de quien eres. Tus contactos, los intereses que comparten, las conversaciones y los contenidos con los que tienen interacción reflejan tu personalidad y dan una idea de ti. Recuerda el corazón del primer consejo básico de las redes sociales: estás en un espacio público. Una de las características de este espacio, por tanto, es la visibilidad de tu presencia y de tus acciones. De aquí la importancia de distinguir qué tipo de rol se juega en cada plataforma y qué vínculos se establecen entre los usuarios. Si no lo sabemos corremos el riesgo de llegar disfrazados a una fiesta formal, lo cual sin duda puede dejar una impresión importante, pero no necesariamente la mejor. ¿Pasarás por distraído o por irreverente? ¿Original o necesitado de atención? De nuevo, no hay reglas fijas, pero sí que es mejor estar preparado si quieres hacer una entrada de este tipo.

Tus acciones en la red social definen una identidad digital. - tuitéalo    

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Pero vamos concretando un poco. Estamos en una red social, somos un nodo entre nodos, pero tenemos una personalidad, es decir, no estamos constreñidos a una posición sino que podemos movernos con libertad en la red conectando con quien nos apetece, descubriendo y compartiendo contenido que nos interesa. En otras palabras, llevamos nuestra identidad al ámbito digital. Podemos notar que esconderse no resulta tan sencillo, es decir, que dar un me gusta, retuitear un contenido, entrar en una comunidad, todas estos elementos se realizan con base en lo que somos, por lo que generar un perfil falso o mentir no resulta sencillo en un espacio donde todo es visible. Basta con un par de ojos atentos para desenmascarar a quien quiere representar en la red un personaje distinto de él mismo. Para tener las cosas más claras podemos destacar dos elementos clave de esta identidad que presentamos –y representamos:

La imagen

Estamos, sin duda, ante un espacio eminentemente visual. Tu imagen de perfil y de portada, así como el texto que suele aparecer como tu biografía son la primera impresión de quien se interesa en ti. No nos confundamos: hasta aquí puede llegar alguien por algo que compartiste o que comentaste, de manera que la primera impresión puede darse (y de hecho lo será sin duda en la mayoría de los casos) a través de una afinidad de intereses. El segundo paso es verte y para eso están estos elementos. Así que cuida siempre lo que aparece aquí. Ya hemos hablado que tu presencia en las redes sociales depende mucho de tus intereses y objetivos, así que procura que la imagen y el texto de presentación sirvan a ese objetivo. Aunque, de cualquier manera, al estar en un espacio público nunca sabes a quién puedes encontrarte, así que una apariencia auténtica siempre ayudará a que otros entren en contacto contigo y que ningún contacto potencialmente importante se pierda. Vamos a ponerlo en términos sencillos: estos elementos son tu rostro así que piensa cómo te gustaría que te vieran los demás y configura tu perfil con imagen y texto. Destaca en texto lo que te identifica y deja que tus imágenes sean un auténtico guiño.

Las acciones

Los mensajes, el material que compartes y comentas, tus relaciones, las conversaciones y todo el conjunto de elementos de tu actividad en la red social ayudan a dar contenido concreto a lo que tu perfil dice que eres. Tu rostro puede ser perfecto, puedes dar un aspecto profesional y original al mismo tiempo, pero todo se desmorona si la interacción es nula o si el lenguaje que empleas es inadecuado. Es como pasar por un escaparate y ver una linda foto que promociona un producto: llama la atención, pero eso no garantiza que aquello que anuncia nos interese. En el peor de los casos puede ser que se descubra que la persona tiene una apariencia amable, pero con unos terribles modales. Es por eso que resulta sumamente importante conocer las dinámicas de la plataforma en la que estás presente: conversa, comparte, difunde, da vida a tu red aportando, respondiendo cuando te mencionan y agradeciendo lo que te comparten. Establece diálogos respetuosos con compañías y evita hacer de tu muro o línea del tiempo un auténtico muro de los lamentos. Tal y como sucede en la vida, tus acciones hablan mucho más que otras cosas, así que procura siempre ajustarlas a tus objetivos y distingue claramente entre los mensajes que vale la pena que lleguen al espacio público y los que es mejor dejar en el espacio privado.

Imagen y acciones, los dos elementos clave de la #identidaddigital - tuitéalo    

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No es tan complicado como suena, no te asustes. En realidad esto lo hacemos a diario con los roles que jugamos a lo largo del día. El trabajo, la escuela, el gimnasio, el grupo de amigos, la casa… cada espacio tiene un conjunto de normas a las que nos adaptamos constantemente. En todo ello hay una línea de continuidad que se llama identidad, tu propio sello, tu manera de ir adoptando cada rol. En las redes sociales funciona de la misma manera, razón por la cual es muy difícil mantener personajes falsos sin comenzar a dejar cabos sueltos por aquí y por allá. Es verdad que se puede mentir y discutible si resulta más o menos fácil hacerlo en estos espacios, pero también resulta cierto que su carácter público hace que muchos ojos estén atentos para detectar la mentira y las malas intenciones. Así que es mejor no perder el tiempo y apostar por la autenticidad, por forjar una identidad sobre una base que muestre tus virtudes, reconozca sus errores y comparta las experiencias. De cualquier manera la próxima semana nos detendremos en el tema de los perfiles falsos y cómo podemos detectarlos.

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