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La semana pasada tocamos uno de los temas que, desde mi perspectiva, es de los más interesantes cuando se habla de redes sociales. Lo es porque explora esas formas en las que exteriorizamos lo que somos, es decir, aquellos aspectos que nos caracterizan o que, al menos, nosotros pensamos que lo hacen. La identidad digital es una forma visible de expresión de nosotros mismos, algo que nos permite destacar de manera más o menos creativa lo que pensamos que nos distingue o queremos que nos distinga. La imagen que elegimos y las acciones que realizamos nos van delineando, aunque la forma de ese contorno está siempre en nuestras manos.

Decíamos ya que la mentira es posible tanto como lo es en la “vida analógica”. Yo puedo asistir a un bar elegantemente vestido y simular ser un millonario o un productor de cine en busca de nuevos talentos. Mi capacidad interpretativa será fundamental para conseguir engañar y avanzar hacia mi objetivo, sea el que sea. En la vida cotidiana, por otro lado, jugamos una serie de roles constantemente y de una manera completamente natural. No hablamos igual frente a nuestros padres y frente a nuestros amigos, los códigos de vestimenta cambian en la comodidad del hogar y en el trabajo. Pero a nadie se le ocurriría pensar que estamos siendo falsos o poco auténticos. Yo mismo soy un estudiante de filosofía que de vez en cuando imparte lecciones de baile, dos perfiles que suelen resultar chocantes para quien me conoce en uno u otro ámbito. Si es que tenemos una esencia esa es la maleabilidad, la capacidad camaleónica.

Mentir en las redes sociales es como mentir en la vida real, pero con muchos ojos vigilando. - tuitéalo    

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Sirva esta introducción para dejar en claro que la mentira en este caso no debe valorarse tanto en función de una inmaculada fidelidad a una imagen, ni del seguimiento irrestricto de una línea que pareciera una cuerda que debajo no tiene más que el abismo, sino mas bien tomando en consideración la intención del desvío de eso que normalmente nos identifica. Mentir para agradar o mentir para realizar una estafa económica son ambas mentiras, pero no son del todo iguales. Además de que, de nuevo, no son exclusivas del mundo digital.

De cualquier manera aquí vamos a explorar una manera para detectar perfiles falsos que sin duda vale la pena conocer y enseñar a los más jóvenes que por ingenuidad puedan caer en farsas o cosas un poco más delicadas. El método se basa en encontrar las incongruencias entre los elementos del perfil (la imagen y la biografía) y las acciones que la persona realiza en la red a través de tres sencillos pasos:

1. Las imágenes hablan más de lo que piensas

La imagen de perfil no es algo que se elija al azar, de manera que hay dos opciones: o hay una foto de la persona o una imagen de algo que le gusta. En el primer caso podemos partir, de momento, de la confianza de que se trata efectivamente de una fotografía propia. En el segundo de los casos habría que determinar si esa imagen concuerda con lo que la persona dice que le agrada, con sus gustos o intereses. No es raro, entonces, que un amante de los cómics tenga en su perfil una imagen de alguno de ellos, pero si la persona tiene, por ejemplo, a Leonel Messi como su imagen de perfil y no encuentras en sus publicaciones una sola mención al astro del fútbol o, peor todavía, no hay referencia alguna a noticias de este deporte, algo anda mal definitivamente. Este es un ejemplo muy claro, pero regularmente habrá que estar al tanto de las diferencias más sutiles entre los datos del perfil y aquello que se comparte o comenta.

Fingir un interés o afición no es tan fácil como se cree. Hay foros, usuarios y miles de elementos especializados que se reconocen fácilmente y distinguen a quien realmente es un seguidor o fanático de algo y quien no. Así que fíjate en la congruencia de las imágenes de perfil con la información y la actividad de la cuenta. Otro elemento básico en este sentido es ver dónde dice la persona que vive e intentar encontrar entre sus imágenes compartidas algunas de ese mismo lugar (de preferencia donde aparezca la misma persona). Si no vives en el mismo lugar o no conoces el sitio, guarda estas imágenes porque en el tercer paso te serán útiles.

Punto clave en redes sociales: mantener la congruencia con naturalidad no es algo sencillo. - tuitéalo    

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2. Las redes son conversaciones, ¿con quién hablas regularmente?

Algo elemental en las redes sociales es la interacción con otros usuarios y, como es de esperarse, la que se realiza con más intensidad es con los familiares o amigos cercanos. Si sospechas de un perfil localiza a sus amistades o los perfiles con los que más interactúa. Busca, sobre todo, gente de la misma localidad o imágenes donde la persona aparezca acompañada. Al subir una foto es bastante normal mencionar o etiquetar a quien aparece en ella o a alguien del mismo círculo a quien se quiere mostrar la foto. Sigue estas pistas para saber si las relaciones son reales o si algo no anda bien. Si descubres que:

  • No hay menciones (particularmente en imágenes).
  • No se tiene interacción con personas de la misma localidad.
  • No hay imágenes que demuestren que la interacción va más allá de la red social.
  • Es difícil encontrar perfiles con los mismos intereses entre las personas a las que sigue y que le siguen.
  • Es difícil o imposible encontrar el mismo nombre de usuario en otras redes sociales

Si se cumplen todas seguramente estarás ante un perfil falso, si sólo cae en uno o algunos de los casos todavía queda una prueba de fuego que resulta sumamente efectiva para detectar los perfiles falsos.

3. Acude a san Google

El gigante de las búsquedas cuenta con potentes herramientas que resultan de gran utilidad para detectar perfiles falsos. La más sencilla es arrastrar las imágenes de perfil desde la red social hasta tu escritorio para descargarlas o copiar la url de la imagen dando clic derecho sobre ella. Después abres una ventana con el explorador de tu preferencia y entras al buscador de Google, un clic en la opción de imágenes en la parte superior derecha y después arrastrar la imagen de nuevo hasta la barra de búsqueda o pegar la url que copiaste. Entonces las arañas de la gran G harán su trabajo y te mostrarán si esa foto está en algún otro sitio o no. Esto, por supuesto, da resultado cuando hablamos de fotografías de personas, pero si no cuentas con ellas porque simplemente no existen en el perfil ya tienes un motivo importante para sospechar de él. Puedes pedir que te compartan una foto y aplicar esta búsqueda de imagen para salir de dudas. Además ya tienes las imágenes que guardaste en el primer paso, ¿recuerdas? Un alternativa está en usar TiniEye que es una útil herramienta para las imágenes. Una búsqueda por nombre o nombre de usuario tanto en web como en imágenes también te ayudará a saber si realmente hay alguna cosa extraña en el perfil que quieres comprobar.

Las imágenes en la red dejan una huella que puede ayudarte a descubrir un perfil falso. - tuitéalo    

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Así que ya lo tienes. Fingir una identidad no es algo sencillo, por lo que no es raro dejar rastros que permiten descubrir la mentira. Sobre todo cuando la red está llena de ojos que están dispuestos a denunciar este tipo de prácticas, por lo que cuando hagas una búsqueda de un perfil falso no será raro que encuentres ya algunas denuncias. Esto no es sino una muestra de que el colectivo tiende a privilegiar la autenticidad, aunque eso no signifique erradicar por completo la posibilidad de la mentira. Ésta, de nuevo, se da en diferentes grados y hay que saber diferenciarla para tratar con ella en su justa dimensión. A veces dejar de seguir es suficiente, en otras tenemos la obligación moral de advertir al público sobre el usuario. Lo importante es contar con las herramientas para detectar oportunamente a quien busca engañarnos.

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